Tampoco es nada nuevo que la mayoría resulten adictos a ellos y dejen de lado sus labores escolares para darle más prioridad a la “adicción tecnológica”. Pero no todo es malo en este aspecto; mucho del tiempo que pasan expuestos a la tecnología también están aprendiendo.
Conforme nos adaptamos a los avances de la tecnología
vamos cambiando nuestra forma de vida. Tanto en el trabajo, en el hogar, en la
vida cotidiana y sobre todo en la educación. Los estudiantes ahora tiene acceso
a nuevas tecnologías que antes eran impensables. Los accesos a Internet, a la
nube, a realidad aumentada y las aplicaciones han cambiado la vida de los
estudiantes y la educación.
Las redes sociales se han convertido en un factor
importante en la educación. Facebook y
Google+ son las dos grandes del social media que empiezan a
jugar un papel fundamental y cada vez más reconocido en este terreno
los avances tecnológicos,
los hábitos de estudio para el alumno han cambiado drásticamente. Ha afectado
la forma en que las clases se imparten, en cómo los estudiantes aprenden las
teorías y la forma en que se presenta la información. Han quedado atrás los
días de trabajar sin parar con los libros en la biblioteca garabateando notas
en papel.
El Internet
permite a los estudiantes acceder a prácticamente toda la información que esta
disponible al público desde la comodidad de sus hogares. No hay necesidad de
viajar o ir a una biblioteca. Los libros son escaneados en Internet, los museos tienen trabajo en línea
disponibles, y también se puede acceder a las revistas académicas.
Ahora los estudiantes pueden tener acceso a la
información de manera mucho más rápida. Una vez que la fuente ha sido
encontrada se puede buscar rápidamente todo el documento escribiendo una palabra
clave, en lugar de tener que buscar en el índice de un libro. Los cálculos
matemáticos también se pueden realizar en los programas especiales, mientras
que los gráficos se pueden representar de forma instantánea.
La información ahora puede ser compartida entre el
personal y los estudiantes de una manera mucho más eficiente. Las escuelas
pueden establecer portales en línea donde los estudiantes pueden descargar los
archivos necesarios, o bien enviarlos por correo electrónico. Luego, los
estudiantes pueden imprimir según sea necesario. El rol de los profesores ha
cambiado; ya no son los dispensadores de información, sino que facilitan el
aprendizaje al proporcionar directrices y fuentes recomendadas.
Los estudiantes están eligiendo cada vez más teclear las
notas en lugar de escribirlas. Las laptops son portátiles, de bajo costo y
tienen buena duración de la batería. Incluso las fórmulas matemáticas se pueden
escribir usando ciertos programas. PowerPoint puede ser utilizado para
presentar la información, evitando la necesidad de cambiar las hojas de arriba
del proyector.
El estudio se ha vuelto mucho más flexible, es decir, los
estudiantes pueden optar por aprender y presentar la información a su manera.
Los que prefieren el aprendizaje visual puede optar por ver documentales
disponibles en el Internet, mientras que otros pueden descargar libros para
leer.
A pesar de que es más fácil acceder a más información,
también es más fácil distraerse del trabajo cuando se utiliza la tecnología,
una teoría conocida como DAD (trastorno de la atención dividida). Con la
tentación de consultar su
saldo bancario, hablar con alguien en línea o descargar una canción disponible
con el simple tecleo de un botón, seguir adelante con un ensayo o leer algo
importante puede ser difícil.


